Capitán Nathan Brittles. La Legión Invencible
Introducción
Mi infancia
son recuerdos del sonido de trompetas.
Sonido de
trompetas a la carga. El sempiterno 7º de Caballería comandado por un intrépido
Custer, (el tiempo pondría a cada cual en su sitio, pero no era tiempo para la
Historia,) que acudía siempre presto en
el momento crucial de la peli de sábado a la tarde. Cuando ir al cine no era ir
de picnic y el oscurecerse las luces nos abría la puerta a un mundo todavía
mágico.
Fue mi padre
el que me abrió las puertas a ese universo. En él todos soñábamos con ser uno
de aquéllos intrépidos colonos a la conquista del oeste o mejor aún uno de los
impecables soldados vestidos de azul, vivo del pantalón y pañuelo amarillos que
siempre acudían salvadores lanzados al galope entre los vítores de la caravana,
y los nuestros, sitiada por los indios
malhechores, seguía sin ser momento de ajustar cuentas con la Historia…
Fue también de
mi padre de quien adquirí el placer por la lectura. Lectura sencilla, sin
pretensiones, incluso denostada, pero que, como siempre he defendido, tenía
algo que ofrecer. Cualquier libro, cualquier novela una vez abierta se
convierte en escuela de la que aprender y las novelas de Marcial Lafuente
Estefanía fueron ese primer contacto con la lectura más allá de la escuela.
Somos la
generación de la escuela, que no del colegio, del maestro que no del profesor y
por supuesto de las pelis de vaqueros e indios que no del Oeste.
Es por eso que
en cuanto vi esta figura de Andrea, me vino a la cabeza la imagen de “Jon
Baine”, así le llamaba él, mi padre, en La Legión Invencible.
Por esa
herencia recibida tuve claro que con esta figura quería rendir homenaje no sólo
a John Ford sino a mi padre que todo me lo dio aunque no tuviéramos el tiempo
suficiente para disfrutarnos.
La Figura
La figura de Andrea, en 54mm, representa fielmente la pose del Capitán Nathan Brittles en el momento en que durante los primeros minutos del metraje de la película sale de sus aposentos al patio de Fort Starks.
De cara a
enmarcar todavía más el momento, decidí ambientar la figura con una porción de
la fachada de la casa que aparece en la película.
Para ello
utilicé una plancha fina de Das Pronto que tenía de algún proyecto anterior en
la cual grabé con un punzón las piedras y la pegué sobre cartón pluma.
Unos listones
de madera de balsa sirvieron para dar forma al tejado, vigas, puerta…
Para el suelo,
la socorrida corteza de pino y nuevamente Das Pronto para rellenar y fusionar
todos los elementos. Sobre la corteza,
en la zona del suelo, añadí una ligera capa de arena y piedritas para simular
el terreno reseco, casi desértico que se puede apreciar en la película.
La pintura de
todos los elementos del escenario la he realizado con acrílicos para marcar los
volúmenes y luego con oleos, para fundir con mayor facilidad los diferentes
tonos.
La pintura de
la figura la realicé con oleos acelerando los tiempos de secado con una caja de
secado, hecha con contrachapado y una bombilla de incandescencia en su
interior.
Ningún secreto
a la hora de pintarla, se puede hacer con todo montado salvo el capote que lo
pegué con la imprimación acrílica cuando ya había pintado el resto de la figura
para trabajarlo con el óleo en su posición final. Tras ello sólo faltaba añadir
la mano izquierda con el sable y listo, nuestro Nathan Brittles está listo para
ser colocado a la puerta de su alojamiento.
Fotos finales













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